sábado, 3 de diciembre de 2016

jueves, 13 de octubre de 2016


"...cualquiera que se animase a visitar aquella pequeña y solitaria playa (los
lugareños la llamaban simplemente la cala) y se sentase allí a mirar 
hacia la lejanía oceánica, podía contemplar con total claridad no la línea del horizonte,
que sería lo normal, sino dos líneas del horizonte. ¿Era aquello una ilusión óptica?
¿Acaso se trataba de un prodigio? Los escasos pobladores de la zona, 
gente tranquila y poco habladora, no ocultaban, sin embargo, su interés por el extraño
fenómeno, y después de comentarlo entre ellos decidieron contratar a un
hidroobservador para que estudiase el hecho y así poder ilustrarlos sobre su naturaleza.
Tardó poco en presentarse el perito con su camioneta. Lo primero que hizo fue echar
un vistazo general: dirigió su mirada al mar infinito, comprobó el color de las aguas,
el volumen de las nubes y hasta los brillos de la arena. Y por fin plantó su observatorio
en el punto de mira que consideró más adecuado. Después se sentó en su silla de
trabajo y permaneció hidroobservando el horizonte más de una hora sin apenas moverse
ni rascarse ni nada. Luego se levantó, empezó a recoger y, mientras lo hacía,
se dirigió al grupo de espectadores que lo rodeaban y dijo con un exagerado aire
de suficiencia: No hay ninguna duda. Ninguna. Se trata de un decorado.
La sentenciosa explicación del perito contrarió mucho a todos los allí presentes 
y hasta hubo algunos de ellos que, sintiéndose no solo desilusionados sino también burlados y hasta ofendidos, le soltaban frases como ¿Decorado? Tú sí que estás
hecho un decoradoY otro dijo: Vete de aquí con tus trastos, hidroidiota..."
2016